Es obra de mi amigo Fernando Torre Alonso, "Ferchi". Le comento que lo encontré por casualidad y me dice que ya tiene unos años. No me importa. Algunas cosas, muy pocas, son capaces de escabullirse de los designios del tiempo; aunque decir esto bien sé que es utilizar fuegos de artificio, es disecar momentos. Los goznes del tiempo son los únicos que no sufren desgaste en su fluir inexorable, pero van embadurnando de vejez a todo lo que encuentran a su paso.
OTRAS NAVAJAS DE MANUEL CALVÍN
29 de noviembre de 2014
Siempre oí aquello de que "un hombre sin navaya no es nada". Siempre me hizo gracia la expresión, oída siempre en ambientes rurales. Ahora ya sé que cada tipo de navaja tiene un usuario. Al menos uno.
Por supuesto que en la actualidad, aquel uso práctico de la navaja, aquella finalidad multifuncional de la navaja que lo mismo se usaba para comer que para cortar un palo, va quedando menguada en la misma medida en que retrocede la vida campesina. El guión exigia una navaja de argolla fuerte, sin concesiones ni a la galería ni al adorno.Dicho esto, debemos pensar que en la actualidad el uso de la navaja es otro y en mi caso no es menor tenerla en la mano, contemplarla y disfrutar de su belleza, por más que soy de los de la navaja de uso diario, exigiéndole en este caso un buen filo. Como se puede coligir, soy un apasionado de la navaja artesana y más que nada de la navaja de Taramundi. Son artesanos de mi tierra y llevo tantos años disfrutando de su amistad, aprendiendo con ellos, compartiendo momentos con ellos, que en lo personal, hablar de la navaja de Taramundi, es sumergirme en un mundo de recuerdos y de personas, muchas de las cuales ya han fallecido.
Hoy quiero presentar aquí las últimas creaciones de Manuel Calvín, uno de ellos, hijo y nieto de artesano de la navaja, portador de una tradición heredada y capaz de innovar constantemente, hasta el punto que ha sabido construir un universo propio, como sucede con todos los creadores, desarrollen su trabajo en el ámbito que sea.
Otros modelos combinando dos maderas o bien de una sola, con las tradicionales boj y tejo. Se les aprecia más perfilada la culata.
Manuel Calvín García
OTRAS NAVAJAS DE PEDRO BERMÚDEZ
24 de noviembre de 2014
Hablar de las navajas de Pedro Bermúdez es hacerlo de un acabado sumamente cuidado. Modelos tiene muchísimos. Los que aquí se presentan, en ningún modo se plantean exponerlos todos; más bien suponen un acercamiento a un artesano que bien podría ser un exponente del trabajo que realizan los artesanos de Taramundi. Todos tienen su sello personal en el trabajo, de la misma manera que todos comparten una forma de hacer, una pasión por la navaja que sin renunciar a la manera de trabajar, heredada de sus antepasados, han tenido el coraje de experimentar con otros materiales, atreverse con otras formas y compartirlas en las redes sociales.Eso es tanto como decir que han sacado a la navaja de Taramundi de las ferias tradicionales para ponerla en el mundo. Por otra parte la propia navaja ha pasado de la sencillez de ser casi una herramienta de trabajo, un objeto primordialmente funcional para ser muchísimo más. Antaño se circunscribía al campo, se hizo famosa por tener muy buen corte y ser fácil de afilar. Sólo se le pedía que fuera sencilla, robusta y ante todo útil para el trabajo diario. Ahora ademáss de encontrar modelos que siguen teniendo todo eso, con sus nuevos acabados, otros aceros, se está convirtiendo en un objeto de culto en muchos casos.
Pedro en el torno, a vueltas con un mango.
Una navaja con forman nuevas, tanto en la hoja como en el mango, siguiendo una rotación en espiral.
Una variación de la navaja clásica, con la argolla decorada y un mango novedoso en asta.
Ejemplos de navajas de injertar.
El último intento de Pedro es atreverse con un modelo clásico de navaja de muelles. Es un tipo de navaja muy conocido en España.Lo he visto con el sello de Salvadores, hace muchos años e incluso lo he visto similar en otras marcas. En Taramundi es toda una novedad.
FORJANDO PAISAJES: AMANCIO CALVÍN
21 de noviembre de 2014
Conocí a Amancio Calvín hace muchos años. Era un hombre afable que estaba aún en activo y trabajaba en el taller actual en Vilanova. Hacía aquellas navajas de tenedor, con el tenedore forjado que ajustaban tan bien y me gustaban tanto. Me hizo algunas que guardo como quien guarda un tesoro. Luego vino aquella enfermedad de las articulaciones que acabó con su vida.
Le admiraba mucho y me encontraba a gusto en su presencia, siempre tan pegado a ese paisaje que lo rodeaba como si formara parte del mismo. Ahora sé que ese paisaje no era en absoluto ajeno a él y a otros personajes anónimos que afuerza de trabajo y sin grandes pretensiones lo fueron forjando a su medida, casi diría que a su imagen y semejanza; dia tras día, trabajando y trabajando y entendiendo la realidad circundante como un todo. Probablemente era necesariohacerlo así para sobrevivir: unas vacas, unas gallinas, unos conejos, la huerta, la fragua...
Como un todo la casa, la familia, los vecinos, compartiendo con ellos aquella solidaridad de ida y vuelta, de ayuda mutua, tan necesaria para sobrevivir. Claro que en toda esta historia no es ajena Pura García, que aún mantiene ese concepto maravilloso de la vida y del mundo: "Y todo el mundo vivía"- me comentaba la semana pasada-, mientras recordaba aquellos tiempos.
Esta es una de esas fotos que supieron resistir muy bien el paso del tiempo y que certifican bien a las claras, lo dicho en las líneas anteriores.Son unos niños, y al igual que los de su generación, están apegados al trabajo.Llevan un carro de hierba o de paja. Amancio Calvín es el de la derecha, con la guadaña en el hombro. Es como poner una imagen a los versos de M. Hernández, en su poema de "El niño yuntero".
Amancio Calvín en su viejo taller de Mousende, metido de lleno en el mundo de la fabricación de navajas y cuchillos, si se puede emplear ese verbo para un trabajo eminentemente artesano y que reciclaba los aceros ya usados de aquí y de allá.
Trabajando en el torno, en la elaboración de los mangos. Por aquel entonces, el boj era la madera de uso exclusivo.
Finalmente, con la satisfacción reflejada en la cara, acompañado de su hijo Manuel que ya hacía sus pinitos en un mundo que a día de hoy sigue siendo el suyo y del que es un reputado y respetado maestro. A esto se le llama aprender desde la cuna y sé que en su caso no es una frase hecha. Manuel Calvín es la tercera generación de una saga de artesanos de la cuchillería de Taramundi. No es por tanto extraño que conozca todos los entrtesijos de un oficio cuya mayor virtud es suplir con imaginación la falta de medios para llegar con más mérito donde otros y poder competir y aún superar sus resultados.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)











