MUJER CON GATO (16/05/2015 )

31 de mayo de 2015

"Mujer con gato" (1875) es un óleo de Renoir. Me gusta más este otro, que también quiero que lleve ese título porque es mi madre y tiene mucha más ternura que el del pintor francés.


Una tarde plácida, junto al portal de casa. Viendo esta imagen, al menos yo, sé que tengo que dirigir todas las miradas hacia dentro, como también sé que tengo las claves para interpretarlas.

MUCHOS AÑOS DE CALIAO (17/05/2015)

30 de mayo de 2015

Muchos años de la vida de Caliao se recorren por las venas de esta gente. Casi asusta la cantidad, porque si no eché mal la cuenta o no me equivoqué en algún dato, suman la friolera de 425, más de los que tiene de vida El Quijote (la primera parte publicada en 1605 y la segunda en 1615), nuestra novela más universal y la segunda más leída de la historia de la Literatura, después de la Biblia.


 
La imagen está tomada en la cocina de Consuelo Calvo el 17 de mayo del año en curso, día en el que celebraban el 81º cumpleaños de Rosal y vinieron a hacerle una visita. Una visita de lujo.
Son de izquierda a derecha,  Zulima González (84), su hermana Rosalina (81), Nicanor Aladro (92), Consuelo Calvo (88) y Angelita González (80).
Mirando la foto con detenimiento, es imposible dejar de pensar que lo que en ella se refleja es Caliao en estado puro. ¡La cantidad de vivencias que son capaces de guardar los que en ella aparecen!

UNA HISTORIA DE LLOBOS

28 de mayo de 2015

Decir por ejemplo que este es un paisaje que no existe, que es Socoballes, delante de lo que era el Hotel Balcón del Nalón de Nicanor Caballín y que ahora está cubierto por las aguas del pantano, por la Presa de Tanes, es mostrar la realidad tal como era.
 Tampoco vive Domingo Calvo Testón,"el alimañero", protagonista de esta historia quien supo hacer de su pasión un modo de vida. Como siempre, la imagen de un lobo cazado por él, al que le han colocado una presa en la boca, una cabeza de otro animal, con la idea de mostrar que es un gran depredador, que ello está en su naturaleza. Todos los elementos de esta fotografía (paisaje, hombre y lobo) no son elementos extraños a la memoria de mucha gente de Casu, sobre todo a los que tienen una cierta edad. Y no solo eso, van los tres de la mano, como algo inseparable. Tal vez sea esta la razón que me lleve a escribir una historia de llobos que bien podría ser un relato de ficción, aunque no le hace falta, sabedores todos que la realidad supera a aquella con suma facilidad. Procuraré ser fiel  a las palabras oídas y trascribiré los hechos con la mayor exactitud que me sea posible y el máximo respeto al lenguaje. 
Todo comenzó en el Puertu de Contorgán de Caliao, como tantas otras veces.
_ "Domingo puenxo una garduña a los llobas en La Requexaína. Como no había onde atála, amarróla a un soroyu. Cayó una lloba y tiró abaxu, hasta la riega, onde trabó. Parió ena garduña y comió toes les críes menos una, a la que no alcanzó.
 Cuando encontré a  Domingo que baxaba del monte - me cuenta Serrano Aladro- díxome:
- Mira lo que trao equí.
Y ensiñóme la cría de llobu que traía detrás de la camisa, en pechu, al calor del so cuerpu, como el que trae una alhaja. Cuntóme la historia de cómo había hayáu a la lloba ena garduña y que la había matáu a cayaazos. Después hayó al llobatu que traía tres la camisa y díxome que lu iba a criar  a la mano".
Y así fue como nació la  historia de "Baldroguín" el llobu que Domingo Calvo crió como a un perru y que puebla no pocas fotografías de la época, en un intento baldío de desafiar las leyes de la naturaleza. Todo fue bien hasta que "Baldroguín " sintió la llamada de lo salvaje, el instinto que anidaba en sus genes y atacó a quien lo había criado. Me cuenta la historia Domingo Blanco Blanco, 74 años (28/08/1940), de Buspriz, otro apasionado del monte y testigo directo del suceso.
"Aquel día andábamos a la maera pa Domingo, Mario Alonso Toyos, el de Encarnita, que era de Rioseco y yo. Arrastrábamos la maera col burru que tenía Domingo, el Jacinto. Habíamos acabáu y llegamos a La Puentepiedra, a so casa y sacómos Florinda una botella vinu y unes mazanes de mingán. Mentres les coíamos, Domingo dixo que iba a buscar al llobu a encima la llosa, onde lu tenía atáu. Acabamos apriesa, porque Mario había andáu de talanquera el día antes y tenía gana de ise. Yo baxé hasta el puente y estaba en chigre de Julio y Pilarina cuando sonó un tiru. En estes estábamos cuando baxó Florinda llamádome a voces pel nombre pa que subiera. Crucé el puente en un alíu y cuando llegué estaba Domingo Calvo sangrando pelos brazos y con un zarpazu ena barriga y el llobu dando enviones cola cabeza pa llavantase, como atrofiáu. Había tiráu-y un tiru de posta menudu. Mandóme rematalu y fécilo con un tiru de bala ena oreya, cola escopeta del 20. Más tardi esfollélu como me mandó y comiérenlu en Rioseco en cae La Gochera.
Después ya me cuntó Domingo lo que había pasáu. Baxaba col llobu de ramal y al paecer el llobu baxaba de mal coyón y dio-y un mordiatu equí, ena pulpa de la pierna (y señala con su mano mientras habla, los gemelos de una pierna). Domingo dio-y un cadenazu y el llobu llavantóse y tirose a elli de pie. Domingo sujetólu pel collar y peles narices mentres que Florinda-y daba fozazos pel llombu que non-y facín nada.
_Vete pola escopeta - mandó-y Domingo- que se podió desfacer del llobu lanzándolu p'alantre y agarrando la foz que dexó Florinda. El llobu fu tres ella hasta la puerte casa, pero cuando la vio descolgar la escopeta dio la vuelta. Fu en esi momentu cuando Domingo agarró la escopeta y tiró-y el tiru de posta.
Cuando llegué, Domingo estaba arrimáu al varganal. Estaba sangrando munchu y mandóme rematalu.
Yo baxé en bicicleta a Coballes a buscar a don Manuel, el médicu. Don Manuel subió a La Puentepiedra y volvió a baxar con Domingo en so coche a curalu a Coballes porque tenía munchu, y en so casa de La Puentepiedra non se arreglaba."

  Fuente: Marisa Poli

JUAN PORTUGAL MIGUEL (16/01/1925 - 26/05/2015)


Ayer 26  de mayo, Caliao despidió a Juan Portugal Miguel, uno de los suyos, un hijo de  esta tierra.Tal vez esta imagen sea una de las últimas, tomada a finales de marzo, que nos lo muestra tal como era, en la cocina de su casa.
Era uno de los últimos de aquel numeroso grupo de coetáneos nacidos en 1925. Quedan Juan Ramón Gonzalo en hombres e Isabel Calvo y Olga Fernández en mujeres.Los ciclos de la vida se hacen inexorables y con cada pérdida me queda una sensación de derrota, como si esta tierra lo fuera cada vez menos.Todos ellos forman parte de la vida colectiva y también con rotundidad de los recuerdos de cada uno. Por eso creo que todos sentimos que El Raposal ya no es  lo mismo sin él; por más que los que quedan quieran cerrar el hueco de quien falta como en las guerras de la antigüedad, como los hoplitas griegos. Pero el grupo será cada vez más pequeño, y esa es una verdad tan incuestionable como hiriente.Parece que cuando se van, llevan consigo un trozo de este pueblo.
Podemos afirmar que Juan fue un hombre con suerte, que pudo vivir en su casa de principio a fin, "facer la so vidina", como me decían sus hijos, mientras las piernas fueron capaces de sujetar su cuerpo y finalmente, poder morir en su cama. Mientras pudo, gustó de salir todas las tardes a dar su paseo, "a quita-y un piazu al día". Primero lo hacía hasta el Pandón, donde estaba su sobrino Roberto; más tarde, cuando ya no podía igual iba hasta Coliglesia y finalmente ya se quedaba en La Sevillana, en la tertulia de donde lo de Urci, siempre acompañado por los suyos.
 Estuvo muy bien cuidado. De ello se encargaron sin desmayo sus hijos Juan Antonio y Mª José que hicieron todo lo humanamente posible para que tuviera una vida plena sin que le faltara de nada. En lo demás ya no pudieron hacer más de lo que hicieron."El alma sólo es de Dios", afirma con rotundidad P. Calderón de la Barca en La vida es sueño. Como quiera que lo miremos los designios de la vida nos son ajenos, no nos pertenecen.
"Venimos colos dis cuntaos", repite como un mantra mi padre a todo aquel que quiera escucharlo.Y es verdad.
Descanse en paz.

Fuente: Juan Antonio Portugal Fernández