La metáfora en Caliao es una forma de expresión habitual y poderosa. No en vano crecimos y crecieron oyendo aquello de que "no hay peor desgracia que nacer en mala tierra"; expresión que a su vez escondía el ansia de volver de los que se fueron o cuando menos todo el poder de añoranza y evocación que sus raíces ejercían sobre ellos. En este orden de cosas debemos entender que aquellos que volvieron de vacaciones a sus orígenes, aprovecharan su estancia para ir a beber a determinada fuente, para apaciguar algo más que la sed. Yo diría que para saldar una deuda con los recuerdos y las vivencias de antaño; para llenar un hueco de ansiedad que supera con mucho las necesidades físicas.
En este contexto, llega José Díaz, se enamora de la zona, compra y arregla una cabaña en La Fresnosa (¡Qué paradoja, de La Fresneda a La Fresnosa!) y viene, porque se obliga a sí mismo, todos los viernes con su cámara de fotos a capturar momentos, luces, miradas, instantes. Luego están todos sus minutos de ocio que también emplea escudriñando todos los rincones o buscando con machacona insistencia la mirada poderosa del lobo en libertad. Su último libro, "Sentidos", nos habla de lo que entra por los ojos, pero también de los sentimientos, o sea, de lo que entra por el corazón. Como lo dedica en su integridad a Caliao y a sus gentes, necesitaba saltar el océano y establecer una suerte de vasos comunicantes con los sentimientos de los que están en el otro lado, pero compartiendo lo mismo.Es la misma raíz por más que las ramas crezcan a uno y al otro lado del mundo. Cada imagen de ese libro, vista desde allí con los ojos de alguien que pasó su infancia en Caliao, con los de la "boca negra", cobra un sentido distinto, tal vez universal sin pretenderlo.No vamos a hablar del periplo para que cruzara el Atlántico, porque esa es otra historia en la que emplearon todos sus esfuerzos Ani y el mismo José Díaz. Como siempre ocurre, los resultados favorables parece que borran de un plumazo los esfuerzos para conseguirlos; aunque yo espero que éste sea el comienzo de una comunicación fluida de intercambios, ya que lo que aquí fluye es la vida. Y la vida llama a la vida.
En esta instantánea, lo tiene en las manos José Gonzalo, Pepe el de Antón. Desde esta ventana le mando un abrazo y nuestro más sentido pésame por la muerte de su hermano Amaro. "Yo non me vo, echáesme" dijo Amaro a los de casa cuando tomó el rumbo a la emigración. ¡Tan fuertes eran sus anclajes a su patria chica! Y claro está, les partió el alma.
Fuente: Ani
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