SANTA CRUZ 2013

17 de abril de 2013

Como saben los lugareños o cuando menos los avezados a visitar Caliao, el tres de mayo cumplimos con el ritual de celebrar la Santa Cruz, o lo que es lo mismo, la patrona del pueblo. De un tiempo a esta parte, la gente ya no reside a tiempo total en la localidad, ni vive como entonces de la ganadería en exclusiva. Somos una generación del cambio, para bien o para mal y eso se traduce en la necesidad de favorecer el regreso a todos aquellos que están fuera. Por tanto, se mueven las fiestas a conveniencia, buscando el sábado más cercano, salvo en Ricao, que siempre fue inamovible por aquello de El Mercaín. En el caso que nos ocupa,  celebraremos la fiesta el 4 de mayo. Fernando Torre alonso,"Ferchi"es el encargado de la cartelería, realizando una labor tan callada y altruista como eficaz. Las imágenes que vienen a continuación se deben a su generosidad.



Lo que en Caliao llaman "bandurria", es un instrumento musical con cuerpo de madera y piel de cordero para completar su caja de resonancia. Se toca frotando las cuerdas con un arco de sedas de caballoEs lo que se llama rabel en otras partes del país. Es un instrumento musical muy ligado a la vida pastoril y por tanto a la trashumancia. Tiene el  recorrido que tienen las cañadas reales, yendo por tanto desde el norte de España hasta Extremadura, con pequeñas variaciones. En Asturias se habla del "rabel de Caliao" todos se refieren a la bandurria. Ocurre que Caliao se hizo famoso por los artesanos que las elaboraron así como por las personas que loas tocaban. En cualquier tratado de bandurrieros acabará saliendo el nombre de Caliao, así como el de personas ligadas a este instrumento: José "El Cau", Xuan de Florán, Manuel de Ánxila, mi bisabuelo Juan Calvo, David Caballín, Cefero Traviesas, su madre Antona...Creo que el musicólogo Juaquín Díaz tiene una en su museo de Valladolid.

  

La Asociación de Amigos de Santa Cruz, es una asociación sin ánimo de lucro, cuya finalidad es canalizar los esfuerzos para conservar el patrimonio cultural, artístico y religioso, que las generaciones pasadas supieron hacer llegar a nuestras manos.


EN UN LUGAR DE CALIAO (H. 1970)

16 de abril de 2013

Es una imagen memorable, con todo el encanto que cabe pedirle a una fotografía. Como tantas otras, es una imagen de ida y vuelta: Cruzó el océano, haciendo la singladura rumbo a Buenos Aires, para hacer el viaje de vuelta, no sabemos de qué modo, pero en formato papel. El cuño donde fue revelado así lo confirma: "Laboratorios Quilmes. Foto Clarín". Por lo demás representa una comida en armonía.
También tiene en el reverso una dedicatoria: " Para Manolín de Valquemáu". Nadie sabe quien se la mandó, por más que nos inclinemos a pensar que fue Emiliano Fernández. Los de mi generación y los mayores que nosotros,  lo recordamos siempre ejerciendo el oficio de "asaor", que habría traído de Argentina. En mi caso personal, también de verlo y tratarlo  "cuando íbamos a l'herba a Pedrán", donde también iban ellos. Al parecer a él se debe el haber hecho popular los asados de los corderos a la estaca. 
La imagen está en mis manos gracias a la generosidad de su hija Lola Calvo, de La Felguerina, que quiso compartirla. 
Está sacada en un lugar de Caliao no identificado totalmente, aunque me parece que debe ser "co cae tía Mesilda".
Componen el grupo humano, empezando por la izquierda,  Emiliano Fernández (el hermano de Josefina Fernández, que habría venido a la sazón de Bs. As. Me cuenta Graciano Aladro Calvo (un nietu de Manolín de Valquemáu, hijo de Óscar y Julia) que en la época en la que se tomó la fotografía, habría dormido con ellos  en su cabaña de Castiellu Bayegu, para ir al llagu Ubales al día siguiente y que los habría provocado mucho tanto a él como a su hermano Óscar. Le sigue Lorenzo el de Ángel de Marcelino (Lorenzo Glez. Traviesas), Manolín de Valquemáu, Emilio Piñera Aladro, Ángel Alonso Gao, José Ramón Glez. García (de los Ferreros), Jesús Armayor Aladro, su hermano Millán, Antonio Alonso Gao (de los de La Portiella), Germán Calvo Calvo y Juanín el de Palmira (Juan Martínez Glez.).
La mesa está puesta para la ocasión, sin grandes alharacas; aunque para los comensales no le faltara de nada. Vemos un balde de aluminio, seguramente que para la lechuga y una "cuayada" grande para los que ya andan con los postres. La bota de vino la trae Manolín en la mano y por lo demás, mucho café para los muy cafeteros.Terminan de redondear la escena los perros. Son dos perros grandes, como los que aparecen en las pinturas de los clásicos; yo en este momento estoy pensando en Las Meninas de D. Velázquez, una de las obras más universales de la historia de la pintura.
Me cuenta Juanín el de Palmira, que eran los perros de José Fernández y que "pa aquel asáu, los Milios ya habín traíu un carru bebida desde pela mañana."
Fuente: Lola Calvo, hija de Manolín de Valquemáu.

DESDE LA LEJANÍA

12 de abril de 2013

Toribio junto a la iglesia, caminando por la antigua bolera.
Toribio Poli Miguel, Toribio "el carteru", era uno de esos personajes emprendedores que asoció su vida con el intento de romper el aislamiento que la historia impuso a Caliao, en razón de su difícil orografía. Uno ya es lo suficiente mayor como para recordar los sucesivos camiones mixtos que lo mismo ofrecían sus servicios para llevar a la gente a una boda, como para llevar a personas y ganado a una feria. Y lo bueno del caso ya son los recuerdos, porque, claro, como tuve la oportunidad de merodear "en torno al camión de Toribio" tantos jueves "de mercáu" en Pola de Laviana que recuerdo muy bien aquel paisanaje, tanto los habituales como los esporádicos. Entre los habituales estaban Visita Prado de Buspriz, que era la que surtía a mi madre de lo que necesitaba ( Ellas se entendían mediante el trueque  y lo hacían tan bien que mi madre, cada vez que me habla de ella, pone en el lugar más alto su seriedad). También estaba entre los asiduos Benedicta Traviesas de Caliao, que bajaba de Caliao todos los jueves con su producción de "quesu casín , quesu que-y quitaben de les manes namás llegar a  la Pola". Eran aquellos tiempos en los que la administracción no hacía nada, pero tampoco se dedicaba a poner trabas a los emprendedores que querían trabajar. Sería imposible imaginarlo hoy día, y lo digo con pena, porque empezando por el carnet de manipulación de alimentos y siguiendo la cadena, cabría pedirlo también a "los que-y vendín les cuayaes a Benedita, que como todos sabemos non tenia vaques. Iguábase con aquela máquina de rabiliar tan original col rabil de fierru". Es decir, que su actividad resultaría imposible, como también lo sería la de "toes aquelles muyerines que vendín mantegues y otres coses de comer de producción casera". Lo malo es que a renglón seguido llenamos la boca con la cultura emprendedora, como una de las formas de romper la tiranía que esta cultura económica tan global nos impone, como una manera de ser capaces de salir del marasmo.Tanto Visita como Benedita se dedicaban al comercio minorista y a realizar toda clase de encargos sin otro registro que no fuera su propia memoria.
De los esporádicos cabe hablar de un ramillete variopinto que lo mismo bajaba al mercáu a comprar que a vender: Los que lo hacían con "los gochos" cuando llegaba la hora o los que subían un "xatu p'aponer". Los que mirábamos el espectáculo no nos aburríamos viendo cómo los metían en aquellas jaulas exteriores a modo de conejos y a las personas que se arremolinaban alrededor de Toribio, lo mismo para ayudar que para estorbar. Y qué decir de los tardones y de los chistes que tenían que encajar, porque hasta que no llegaban no se arrancaba y así en todas las paradas. Esta película era todos los jueves en el mercáu de la Pola y los lunes en el de Infiestu, aunque de estos últimos yo no tengo experiencias. Las mías se reducen a La Pola. Por decirlo con palabras de mi querida Emilia Gonzalo, cargadas de fundamento, " a mí apañóme munches veces d'embaxu" (me llevó muchas veces) cuando combatía como podía el desarraigo de salir del pueblo junto a su hijo Francisco, en aquel vertiginoso año de 1970 y se nos llenaba el mundo cuando veíamos a un vecíno, como recuerdo me pasó a mí cuando vi a José Prado y empecé a llorar. Luego está lo de las averías y ver a Toribio usar la imaginación como la herramienta más poderosa, en la que era un verdadero "MacGyver", eso sí con alambres y soluciones de emergencia que se convertían en definitivas hasta la avería siguiente. Y esta historia con los sucesivos camiones que se iban modernizando con el paso del tiempo, hasta llegar al último, que bajamos a conocer desde la escuela, en tiempo de recreo, como aquel personaje de García Márquez que fue al circo con su abuelo a conocer el hielo. ¡Qué tiempos aquellos!
Fuente Marisa Poli Díaz

EL EMPUJE DE LA PRIMAVERA

10 de abril de 2013


Y llegado el momento, nada ni nadie fue capaz de poner riendas a la vida. Nadie fue capaz de sujetarla. La vida cuenta con una fuerza inamovible, milenaria, esperamos que imperecedera. Afortunadamente la vida cuenta con sus propios resortes ajenos a nosotros. Y cuando las condiciones sean adversas, siempre acabarán por salir brotes verdes, como una lección humilde, conmovedora, gratuita...