LAS ALADRO

21 de abril de 2020

Por alguno de los designios del azar o del destino, quién sabe, se dio la extraña paradoja de que dos de mis bisabuelos paternos fueran a coincidir entre oras cosas en un nombre poco corriente. Eran Bernardo y Bernarda, "Los Lalos", y sus hijos habrían de heredar ese sobrenombre.Tuvieron  cuatro: Manuel "de Lalo", Maximino "de Lalo", Gumersinda "de Lalo" (tía Mesilda, cuya familia acabó emigrando íntegramente a Buenos Aires) y María "de Lalo".
Mi abuelo paterno era Manuel de Lalo, como lo conocía todo el mundo, aunque en su carnet de identidad figurara como Manuel Aladro Cabeza.
El apellido Aladro es muy frecuente en Caliao y en casi todas las familias hay alguno. Yo hoy quiero colgar una foto con "Las Aladro, de Lalo" que estaban allí.



De izquierda a derecha, Josefina Aladro (Hija de Salvador Aladro y nieta de Manuel de Lalo), Beatriz Aladro (Hija de Armando Aladro, nieta de Elena Aladro y Bisnieta de Manuel de Lalo), Rosina Aladro (Hija de Avelino Aladro y nieta de Manuel de Lalo) y Amor Aladro (Hija de Celedonio Aladro, "Coto" y nieta de Maximino de Lalo).
Encima se acopló a la familia política Rosa Pilar, 

Fotos: Francisco Poli

JUAN MANUEL CALVO DURÁN

Caminos de barro y piedra. El muro y aquella "figal" donde en los finales del verano los adultos nos alcanzaban "los figos" a los niños con una vara que tenía una lata pequeña clavada en la punta. Lugar de seguridad y ventana abierta a la infancia.Recuerdos de mi vida que pivotaba durante el día alrededor de "cae güela Aurelia" (Beya para la familia) El bancu de Tresculo, a la puerta de casa, tan concurrido, tan lleno de vida.

Pasa el retratista. Es una novedad que hay que aprovechar y se improvisa un escenario apropiado. Me imagino a tía Tita (Felicita) disponiéndolo todo. Era la más amañosa, la más dispuesta, la más entusiasta para ello.Pensar en los nenos, había tres muy pequeños en aquel portal corrido de dos casas.
Calculo que sea el verano de 1927. Juan Manuel había nacido el 29 de junio de 1926 y  mi madre y mi madrina, sus primas el 11 de octubre del mismo año. Digo esto, porque en alguna parte de este blog hay otra imagen idéntica: la misma silla con el cambio de protagonistas.Eran muy pequeñas porque caben las dos en la misma silla y se intuye a mio güela Aurelia sujetándolas por detrás Por eso es posible imaginar toda la secuencia y equivocarse poco. 
Es reseñable el juguete que trae Juan Manuel entre sus manos, en una época en la que no los había para nadie.¿de dónde lo sacarían?
 Me cuenta su hermana Enedina que cuando nació Juan Manuel, por aquellos mismos días también habría parido una vaca de Tía Juliana y al comentarle lo guapu que era el nenu, ella contestó "que más guapu era el terral de la Garbosa". Genio y figura, siempre políticamente incorrecta, siempre diciendo lo que pensaba.
La foto regresa de Buenos Aires como tantas otras, en un mar de sueños realizados o no. Me la manda su hijo José.
Fuente: José R. Calvo González

RECORDANDO A MARIO CASTELAO

20 de abril de 2020

Mi pasión por las navajas artesanas de Asturias  me llevó a Taramundi y allí a conocer y trabar amistad con muchos de aquellos artesanos, gente ya mayor, que trabajaba en fraguas muy precarias y conseguía unos acabados imposibles con aquellos medios. Eso fue hace muchos años, tal vez veinticinco o más. Fue así como lo conocí, para seguir pasando a saludarlo cada vez que regresaba por aquellas tierras. Siempre lo habré de recordar de la misma manera, como un hombre muy fuerte, siempre con su gorra y aquellos ojos vivarachos que parecían capaces de ver el alma de su interlocutor, con un toque personal y hasta un punto burlón. A mí siempre me acogió tan bien que ir a Taramundi era pasar por su casa y charlar un rato, siempre sin prisa, y hacer lo mismo y enredarme en otros talleres con otros artesanos, hasta que acababa haciéndose de noche.
Mario tenía esa memoria y esa pasión por el oficio que por una parte era como un libro abierto, apasionado, celoso al extremo en todo y sobre todo en lo concerniente a la saga familiar de artesanos de la navaja. No soportaba y se enfadaba él solo durante la conversación, si había algún tipo de dato que faltara al rigor y a la verdad en lo concerniente a su familia. Había que verlo con qué rabia me contaba, creo que era su abuelo, quien había pagado creo que mil pesetas para librar de la mili, si bien los datos ya me bailan en la cabeza. Por aquel entonces pagaba quien podía, para librarse de la mili que era ir a la guerra. Su padre le había dicho con buen criterio,  que ese dinero lo sacaba en un año haciendo navajas. Esa falta de igualdad lo sacaba de quicio y ponía tanto ardor contándomelo que me parecía que estaba enfadado de verdad. En cambio contagiaba ese sano orgullo al hablar de cómo viajaba por temporadas el troquel familiar de  las tres ces  de la casa matriz de Xarrapo (de ahí el nombre de las navajas), de una casa familiar a otra según las necesidades de marcar las hojas los distintos artesanos de la familia. Lo mismo me contó de este trasiego, su hermano Ceferino
Por otra parte tenía esa pincelada  de artista bohemio que perdía la prisa hablando contigo y era capaz de invitarte a ir con él al huerto, encima de casa a sembrar unas patatas con aquella azada de dos dientes (en Caso la llamamos fesoria y no las utilizamos de ese tipo) mientras te explicaba que la había metido en"la forxa" para adaptarla a su mano porque estaba muy cerrada. Eso suponía destemplarla, corregirla y volver a templarla. O ir a ver los chorizos que se estaban curando al lado de casa o aquella insistencia para que entrara a casa a tomar algo con él, haciendo gala de esa hospitalidad rural y milenaria.
 Digo esto para que se entienda que con él el tiempo corría en otra dimensión , acostumbrados el resto a vivir siempre con prisa, sin tiempo para nada, que tal parece que  nos falta tiempo para vivir.Por otra parte era capaz de hablar conmigo del precio que le parecía justo de las navajas, de sus navajas, de las que en cierta manera le costaba desprenderse igual que a muchos artistas les pasa con  cada una de sus obras. Si alguien pretendía encargarle cantidad, creo que ni siquiera las hacía.En este tema y llevado de la prudencia, sí que me pesa, cuando le preguntaba si tenía alguna hecha, haber llevado una unidad, en vez de las cuatro o cinco que me enseñaba. Ya no era ninguna producción, era el mantenimiento de un hobby, algo puramente testimonial.
 Presumía de haber manufacturado sus propias herramientas para el taller y haber retocado los aperos de labranza de uso propio, para adaptarlos a su medida, como otros adaptan un traje.
A mi amigo Pelayo Portugal, con quien compartí muchos de aquellos viajes a Taramundi, le hacía gracia su yunque inclinado, a la medida de la minusvalía de su brazo y no daba crédito que de allí salieran aquellos trabajos tan bien terminados.
Mario Castelao había nacido en 1923, igual que mi padre.Hablábamos con frecuencia de ello Los dos eran muy fuertes físicamente y los dos compartieron una vida de trabajo y sacrificios,cada uno en lo suyo, como el resto de personas de su generación. Hoy ya nos han dejado los dos, ambos muy longevos, Mario en marzo de 2018 y mi padre en enero de 2019.