UNA CENA EN CALIAO (2012)

9 de agosto de 2013

Cualquiera que lea esto podrá pensar, sin faltarle la razón, que vaya una cosa eso de cenar en Caliao. Normalmente se cena todos los días en todos los sitios. Lo que sucede es que en esta ocasión andaba por Caliao nuestra amiga Ani que, habiendo dejado atrás su Buenos Aires natal, quiso profundizar en el conocimiento de sus raíces y en definitiva en el país de sus ancestros.  Quiso sentirse como lo que es, una de Caliao.
En ese orden de cosas, cada suceso , por nimio que sea, se convierte en novedoso, en especial. Adquiere esa categoría que lo hace capaz de buscarse un lugar en el estante de los recuerdos. Eso, en cierta manera, le da la dimensión  de extraordinario a algo que no deja de ser trivial. Por otra parte, ahora que ha pasado un año, entra en juego el factor tiempo, otro parámetro que le confiere una visión diferente a cada acontecimiento. Nada vuelve a ser igual con el tamiz del tiempo. Desafortunadamente, nosotros tampoco. La cantidad de cosas que pueden llegar a pasar en un año. Todos los condicionantes que acaban guiando nuestra vida de tal modo que nuestra capacidad de elección está tan limitada que el margen de maniobra es escaso. Yo sé de lo que hablo. 
En cambio me basta mirar la foto y vernos a todos tan bien; sabiendo que ésta es una de esas fotos que hicieron el viaje de ida y vuelta, que saben participar de la vida de la vida de dos mundos; que encierran muchos mundos y por tanto ofrecen muchas miradas. Todas las posibles están al alcance de tus ojos. Quienquiera que las vea espero que disfrute con la misma magnitud que lo hago yo.


En la cocina de mi madre. De izquierda aderecha, mi padre, mi madre, mi hermano Arturo, mi esposa Rosa Pilar y yo mismo. La Virgen de Covadonga en el calendario y encima de "la trébede", la cafetera y "unes tortes de maíz" ("tortos" los llaman en otros lugares de Asturias).

Los mismos protagonistas con Ani, Ana María Fernández Ruiz, la hija de Benigno el de Manolina Vega. Un lujo. Desde mucho antes de ya, desde el mismo momento de la despedida, ya estamos deseando que vuelva a visitarnos. Tanto fue lo que llenó nuestras casas y nuestros corazones; tanta la bondad que repartió por Caliao "a puñaos".


Las imágenes son de Ani. Las llevó de Caliao y las manda desde Buenos Aires; al cabo de un viaje que me confesó que había resultado muy importante en su vida porque había contestado muchas preguntas y resuelto los vacíos que había venido a llenar.



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