RICAO 2014 (I)

9 de septiembre de 2014

 Contra el cielo azul, entre las flores, se recorta la silueta de la Virgen de Ricao. Entrañable, la mano extendida, en su majestuosa dignidad que debería sujetar la bola del mundo para seguir los cánones del románico y que los avatares del tiempo han arrancado, pero no importa; sigue representando lo mismo.
El bandón del carru asomando nos recuerda el trabajo gremial, la fragua, el fuego.

 La veo y siento la fe de mis abuelas, de mi madre; una fe sin preguntas que nunca necesitaron. Un sentimiento sin más, nacido del corazón o simplemente heredado. Tal vez sea necesario haber nacido aquí, vivido aquí entre esta gente para entenderlo. Es el mismo sentimiento que tiene otra gente en otro lugar con otra Virgen de distinto nombre...y si no es el mismo sabemos que está hecho con la misma materia imperecedera de los sueños.

Nuestra Virgen es una Virgen románica y como tal ejerce de reina, mirando a su pueblo. No la llevan en una carroza tirada por corceles blancos. La suya está tirada por vacas como corresponde a un pueblo que debe todo lo que es a tan noble animal.

No es casualidad que la fiesta sea una fiesta estacional, después de la faena de la hierba, que marca el pulso (o marcaba) de  toda la montaña asturiana.


La procesión se pone en marcha, desde la iglesia matriz, la de Santa Cruz la Real de Caliao hasta la ermita de Ricao.

 Fuente: Francisco Poli, "Fran"

3 comentarios:

José Díaz Martínez dijo...

Yo que no soy de Caleao, aunque mis vivencias aquí me hacen sentir como si lo fuera, entiendo ese sentimiento de profunda e incondicional fe del que hablas. Es una auténtica pena que se pierda en estás nuevas generaciones. Aquí creo que está la principal causa de la perdida de principios.

María del Carmen Calvo Márquez dijo...

Miguel te aseguro que no es necesario haber nacido en Caleao para amar a la Virgen del Ricao.
Así como amamos también a la Santina.
Y es verdad, no hace falta llevarla en un carruaje de oropeles y terciopelos, nuestra Virgen de Luján, también venía en un carruaje tirado por vacas y quiso quedarse aquí.Hoy es la más venerada y amada de Argentina. El pueblo es el que de verdad cuida las tradiciones y las transmite a sus hijos así como nuestro padre ha hecho con nosotras. Y nuestra madre, gallega ella, el mismo amor a Santiago Apóstol!!!
Hermosas imágenes y comentarios, como siempre.

Anónimo dijo...

Es un lujo para Caleao tener esta talla del romanico puesto que no abundan.Es nuestra Virgen de Ricao que desde pequeños nos han enseñado a querer y donde quiera que estemos siempre la recordamos gracias por tus imaganes.M.A.G.