Roberto repartiendo corderu. Arturo haciendo indicaciones,¿Qué le estará diciendo?
Y como suele suceder, a la hora del café y de los postres, la conversación distendida, la tertulia sana, los comentarios de la situación, las noticias de interés, los proyectos...Y esa cara de picardía de Roberto que cualquiera sabe lo que quiere decir. Son momentos gratos en una tarde deliciosa, en la que para que no faltara de nada, hasta el tiempo atmosférico quiso sumar y sumarse a la fiesta.
EN EL PANDÓN. LA TONADA (II)
12 de octubre de 2014
La tonada cautiva al auditorio. El ruiseñor de Langreo va desgranando temas acompañado a la gaita por Luis Bulnes, de Tuilla.Que la gaita estaba afinada "en do" y estaba muy alta, ningún problema para alguien que cuenta con semejante chorro de voz.
Quienes escuchamos, permanecemos atentos; El cantor pone lo mejor de sí mismo.
Luego se produce esa complicidad en la que el grupo se mete dentro de la tonada.Tobías, todo atención, no pierde detalle.Son momentos en los que todo acaba siendo uno.
La tonada sigue, se dirige a una persona en concreto. El interlocutor conoce la letra, la siente, se implica, se mete dentro del tema, lo siente como propio y se siente parte...Hay una comunicación exterior y otra interior; un doble diálogo.
Se siente poseído por el duende y entonces se produce el milagro: el interlocutor deja de estar en segundo plano, se arranca, ajeno a los años y a los pulmones gastados, seguro que con el agravante de muchos años de mina de carbón. Pero ya nada importa, el aire queda seducido por el esfuerzo y la emoción Y eso no es fácil contarlo. ¡Eso se vive!
Quienes escuchamos, permanecemos atentos; El cantor pone lo mejor de sí mismo.
Luego se produce esa complicidad en la que el grupo se mete dentro de la tonada.Tobías, todo atención, no pierde detalle.Son momentos en los que todo acaba siendo uno.
La tonada sigue, se dirige a una persona en concreto. El interlocutor conoce la letra, la siente, se implica, se mete dentro del tema, lo siente como propio y se siente parte...Hay una comunicación exterior y otra interior; un doble diálogo.
Se siente poseído por el duende y entonces se produce el milagro: el interlocutor deja de estar en segundo plano, se arranca, ajeno a los años y a los pulmones gastados, seguro que con el agravante de muchos años de mina de carbón. Pero ya nada importa, el aire queda seducido por el esfuerzo y la emoción Y eso no es fácil contarlo. ¡Eso se vive!
EN EL PANDÓN. LA TONADA
La comida del Pandón tuvo un espacio importante para la tonada. El ruiseñor de Langreo, metido en harina, desgrana los temas, inasequible al desaliento, tanto con la gaita de boj (arriba), como con la de ébano( abajo), mientras Luis Bulnes la hace sonar.
Entre tonada y tonada, Roberto fue partiendo y repartiendo la carne.Los demás disfrutando.
Hermógenes con "Tengo una moza en Somiedo" y abajo esperando para arrancarse. El "gaiteru" tuvo tiempo de cambiar de gaita. Deja la gaita que suene, que su voz es emoción en carne viva.
La tonada puede gustar o no, pero de lo que no cabe duda es que es un sentimiento. El interlocutor escucha, sigue las vueltas de la voz con la mano y se mete dentro del tema. La tonada lo ha ganado.A Coya lo ha embargado el embrujo del tema y eso es algo que tiene que ver con el alma.
Entre tonada y tonada, Roberto fue partiendo y repartiendo la carne.Los demás disfrutando.
Hermógenes con "Tengo una moza en Somiedo" y abajo esperando para arrancarse. El "gaiteru" tuvo tiempo de cambiar de gaita. Deja la gaita que suene, que su voz es emoción en carne viva.
La tonada puede gustar o no, pero de lo que no cabe duda es que es un sentimiento. El interlocutor escucha, sigue las vueltas de la voz con la mano y se mete dentro del tema. La tonada lo ha ganado.A Coya lo ha embargado el embrujo del tema y eso es algo que tiene que ver con el alma.
COMIENDO EN EL PANDÓN
11 de octubre de 2014
Nadie supo el motivo. Que yo sepa nadie lo preguntó tampoco; a no ser el hecho de que solemos comer todos los días. Como quiera que sea alguien dijo. "Hoy a comer en El Pandón..." y personalmente me apunté sin dudarlo.
Roberto Portugal, el anfitrión y Luis Bulnes charlando animadamente.
Lo mismo hacen Arturo Aladro y Tobías González
El "Ruiseñor de Langreo" y Roberto no lo están pasando del todo mal.
El primer término y de izquierda a derecha, Arturo Aladro, Tobías y yo mismo. Detrás, un paisaje de ensueño..., pero que conste que cuando llegamos, el paisaje ya estaba allí y cuando regresamos seguía estando tan bien como cuando llegamos.
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