SAN ANTONIO 2015 (IV)

22 de enero de 2015

 Momentos para hacer pueblo, para saludarse, para cambiar impresiones.

 Como las condiciones no eran las mejores, algunos no pudieron llegar a tiempo. El hielo le impidió a mi amigo José Froilán llegar a la misa según era su intención.

 Junto a la puerta de la capilla Fran, que es quien nos surte de imágenes al grupo de amigos.

 El paisaje desde aquí sublime. No obstante, llegada la hora, la gente emprende el regreso a casa.


SAN ANTONIO 2015 (III)

Después , como siempre, la "puya" de los donativos que se le hacen al santo.
Desde siempre, se preparan dossitios para recoger los donativos, uno para las ánimas y otro para San Antonio. A todos los del pueblo creo yo que nos criaron con el mismo dicho , a modo de metáfora: "Estar más probe que les ánimes". Eso indica estar pobre de solemnidad.El dinero de "les ánimes" es para misas, a intención de los fallecidos en la localidad.
El dinero del santo se divide en partes iguales, una para la fiesta y la otra para la iglesia. Siempre fue un santo que gozó de gran devoción entre los parroquianos tanto por los problemas del ganado como por la pérdida dfe alguna cosa. Se acostumbraba en este caso a "echá-y la oración de San Antonio". Recuerdo que me la recitó Emilia Gonzalo de memoria en los últimos años de vida, cuando yo se lo propuse sencillamente para obligarla a hablar. Tuve que pedir un papel de improviso y ponerme a copiarla.
Luego, todos tenemos en la cabeza más o menos casos referidos a hallazgos ciertamente inverosímiles de cosas que aparecieron después y que sigue refiriendo la familia como algo milagroso.


El momento de la puya se convierte en una buena disculpa para departir y charlar entre los asistentes.


 Los chorizos de casa aún conservaban ese olor a leña de haya que habla delo mque siempre fue la cultura popular, lo mismo que el queso.


 Les "bolles" tienen mucha aceptación. Y la rosca, además de tener fundamento", como dice Arguiñano, era bien guapa a la vista.



Fuente: Francisco Poli, Fran

SAN ANTONIO 2015 (II)

Aunque estaba previsto llevar el santo desde la iglesia de Santa Cruz, la iglesia matriz, no se hizo porque el camino estaba resbaladizo en exceso. Fue una buena medida. En cambio , a nivel personal , me hubiera gustado realizar la procesión alrededor de la capilla para aprovechar un día tan espléndido.


 Dentro de la capilla, como se estaba produciendo el deshielo, caía una gotera delante de mí, lo que indica bien a las claras la urgencia de acometer cuando menos un retejado. Sigue siendo la misma capilla entrañable de siempre y hasta ella van acudiendo todos los caliaetos que pueden. Como ya me conozco la historia, me produce mucho dfaño cuando echo de menos a alguien, porque sé que con mucha probabilidad va a dejar de acudir vencido por la edad.


 Este año a duras penas llenamos la capilla durante la misa.
- "Seremos veinte o treinta" decía Enrique Miguel Calvo al salir.
- "Hombre, pocos más de treinta", atiné a contestarle.



Fuente: Francisco Poli, Fran

SAN ANTONIO 2015

20 de enero de 2015

Hacía tiempo que no íbamos con  nieve. En cambio este año tocó. No obstante, si el día anterior estuvo sumamente desapacible, al igual que el día siguiente, para la fiesta quién sabe qué conjunción astral tuvo lugar para que amaneciera un día radiante y limpio, con un cielo azul de postal. Estaba frío, pero agradable. Se estaba a gusto fuera de casa.



La fría soledad del ciprés del cementerio se asomaba en su atalaya como un totem protector. No pude evitar una mirada cómplice y mil recuerdos. Su ubicación es un lugar de paso y de encuentro. Un mirador magnífico de todo el valle. Un buen sitio para ver el mundo y la vida. Un buen lugar para sentir el crujido de las costuras interiores, para recordar momentos, conversaciones, personas...

Y llegados a la capilla de San Antonio, cómo evitar mirar atrás y ver cómo el pueblo se despereza hacia la vida como si fuera la ilustración de un libro que saltara de sus páginas como dando fin a un largo encantamiento.

 Son Juan Ramón, Eva con el tambor, el gaiteru y D. Roberto, el cura, delante de la capilla de San Antonio.