LA EMIGRACIÓN COMO CAMINO (1916)

22 de diciembre de 2012

En aquellos primeros años de la emigración, más que nunca había que hacer de la necesidad virtud e interpretar como solista el viejo sueño de "el Dorado". Había que hacerlo con fe ciega, porque no quedaba otra; y aquí, cada uno de los que marcharon podría contar su historia que es igual que todas las historias. Algo así como el mismo cuadro, pero con diferentes colores... y al igual que sucede en la pintura, los resultados son dispares; que no la intensidad ni el esfuerzo La imagen que nos ocupa es la de Juan José Sánchez Gao, hermano de Juana, Enrique y Valentina. Me cuentan que había quedado huerfano de madre a los nueve años y dirigió su singladura hacia Méjico. Era hijo de Malena y Xuan Ramón y su madre había muerto de pulmonía por "batir barru colos pies, cuando facín la corte de El Fabucu."
 La presente la dirige a su padre y aprovecha la misma foto para escribirle unas líneas. Que a nadie se le ocurra querer juzgar los intereses de entonces, con los ojos de ahora: el valor del papel y las motivaciones son distintas. Lo único que resulta imperecedero, afortunadamente, son los sentimientos. Y hablando de ellos, bienes conocido por todos, que son invisibles. Lo que no lo es,  es el agujero de la punta que con seguridad clavó la foto a una pared rústica, junto a la cabecera de una cama.
El texto de la imagen dice: 
"Querido y estimado papá. A ustedle dedico este recuredo lleno de cariño y amor. Así que me alcuentro muy lejos, no por eso su imagen se borra de mi pensamiento. Siempre le recuerdo con el mismo afecto."
Su hijo que no le olvida. Juan José
Minas, 2 de agosto de 1916

Fuente: Serafina Calvo

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