EN TIERRA DE LOBOS

4 de noviembre de 2013


Para que no haya ninguna duda de quién es el señor de estos puertos, aquí estás sus huellas. Es el lobo ibérico. Sus huellas nos indican que no hace mucho que cruzó por aquí. Aún no se ha aclarado el agua que se acumula en ellas. Seguramente nos estará mirando desde algún alto, sigiloso, con ojos sombríos; a nosotros y al ganado. Es una guerra eterna y desigual que sufren los ganaderos. Que sufren y pierden porque tienen todas las de perder; aunque haya quien piense lo contrario. 
Sus voces cada vez tienen menos ecos y acabarán por apagarse. Y con ellas una determinada manera de entender el mundo. Es cuestión de tiempo, de poco tiempo.

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