LUGARES DEL ALMA

13 de noviembre de 2014

Dentro de la geografía sentimental de cada uno, hay lugares cargados de significado. A mí me pasa con algunos que ya van a estar atados para siempre con lo vivido allí, con lo sentido en un momento dado, o en el itinerario de la trayectoria de mi vida, con las personas con las que he estado y compartido un momento pleno. Me pasa también con algunos árboles, que por diversas razones han dejado de ser "unos" para ser "esos",  para tener sentido y entidad propia, al igual que me pasa con algunas fuentes de mi tierra asociadas a recuerdos de la infancia...
En este orden de cosas, entra mi idilio imperecedero con Salamanca, entendida como un todo, pues de esta tierra ya me vale todo: la ciudad y el campo charro, la dehesa, la Peña de Francia, las encinas, el Tormes, sus pueblos, sus gentes...

En esta imagen, aprovechando el programa Ieronimus, viendo y viviendo desde los tejados las dos catedrales, henchido de emoción. A la derecha, la Torre del Gallo (S.XII) de la Catedral Vieja, uno de los emblemas de Salamanca, llamada así por el gallo de hierro de la veleta que la corona. Es un cimborrio bellísimo con cubierta de escamas. La imagen es de 2010 y es la vez que tuve la suerte de estar mas cerca. A la izquierda la catedral Nueva, una edificación ya con otro estilo, el gótico, también muy bella. Son dos edificios contiguos que guardo celosamente entre mis recuerdos más preciados y que recomiendo visitar sin prisa a quien pueda hacerlo, con la seguridad de que no le van a defraudar.

El rosetón de la catedral de León.Una de las joyas del arte gótico en España. Es la catedral de las vidrieras por excelencia. Hace falta estar allí para que te inunde esa quietud tamizada por la luz de los maestros vidrieros de la Edad Media. Sin tener tanta relación como con la de Salamanca, sigue siendo uno de esos lugares que ganan cada vez que los visito.

Detrás del románico en León con unos amigos maestros. De izquierda a derecha, yo mismo, Yolanda Colmenar, Marcelino Begega y Fernando Saldaña. 
No recuerdo el sitio exacto, si bien creo que es en San Isidoro. Nadie en su sano juicio podrá olvidar nunca el Panteón de los Reyes después de haberlo visto, ni la catequesis en  piedra del tímpano de la Puerta del Cordero, a la entrada. Seguramente, el conjunto románico más importante y completo que tuve la dicha de conocer.

0 comentarios: