RICAO 2013. EN LA PROCESIÓN

14 de septiembre de 2013


Fragmento de la talla románica de la Virgen de Ricao, talla en madera policromada que personalmente me parece bellísima. Las varas de avellano recubiertas con ramas de laurel, ciprés, hiedra y otras flores para hacer un habitáculo digno de nuestra Virgen. Cierto que el 8 de septiembre, siendo el día de la Virgeny conmemorándose en tantos santuarios, no deja indiferente a ningún asturiano ya que se celebra la fiesta de la Virgen de Covadonga, patrona de los asturianos. Nosotrpos tenemos otra patrona más cercana, más local, más íntima. ¿Quién de Caliao dejó de hacer el recorrido de la procesión, o de atecharse en los soportales de la ermjita en algún aguacero? ¿Quién de Caliao puede dejar de recordar aquellas leyendas de la Virgen de Ricao con las que se crió?


¿Cómo no recordar yo a mio güela Aurelia y a tía Tita contarme una y otra vez que cuando hicieron la ermita iba a ser el santuario más arriba, pero aparecían las maderas una y otra vez allí abajo, junto al río? Decirme que aquello era un milagro y que por eso se hizo la obra allí. Luego de mayor supe que esa leyenda también es común a otros santuarios.
O cómo mi tatarabuelo Indalecio (el padre de mi bisabuelo Juan Calvo Rodríguez), había caído herido en un brazo en la guerra de África y que llamó a la Virgen de Ricao, acudiendo en su ayuda un "coyán" (del concejo de Sobrescobio), del pueblo de Llaíñes (Ladines), quien supo por, proximidad geográfica, que allí estaba uno de Caliao. Se socorrieron mutuamente porque al parecer el otro también estaba herido, y ese hecho supuso unos lazos de amistad tan poderosos que duraron toda la vida, participando de ella los hijos y aún los nietos e incluso más allá, yendo los de Caliao a pasar temporadas a Llaíñes con tanta frecuencia como naturalidad. Aún recuerdo que mi madre me contaba que ella fue con Enedina a castañes alguna vez y que "comiemos en cae los de Llaíñes". El coyán no tenía vacas y por tanto no tenía leche. Iban allí a castañes. A mi antepasado le quedó "un pre" de aquella herida, una mísera pensión que no daba para vivir, por lo que su vida fue bastante pobre, y una fe inquebrantable en la Virgen de Ricao que fue perdurando a través del tiempo y de las generaciones. Indalecio vivía en El Oteru, en la casina contigua a la de José Ramón, ambas debastadas en un incendio reciente.


La procesión llegando a Sol Pandu La Encrunceyada. El día quiso sumarse a  la fiesta, salió el sol y la temperatura era de lo más agradable. Por otra parte, el paisaje de todo el trayecto, sublime, para enmarcar. Por una parte, el bosque de castaños; por otra la pradería y el bosque de ribera que va conformando el río. enfrente la Ería Veneros, terminando en el farallón de caliza de Solforniellu, La Iglesina y el Picu La Guariza hasta llegar a Val de Faces. Claro que recordando el famoso cuento del dinosaurio de A. Monterroso, también podríamos decir: "Cuando desperté, el paisaje ya estaba allí". me gusta recordarlo porque quienes tenemos los ojos acostumbrados a un verde tan potente, a algo tan bello, quizá no nos demos cuenta y por ende, tal vez no lo valoremos en su justa medida.



El fotógrafo retratado. Es Monchu Calvo, uno de los nietos de Manolín de Valquemáu (hijo de Dora), un apasionado de los temas casinos y un buen amigo.




Y entre flores, la Virgen de Ricao, mi Virgen. Por una razón o por otra mi vida está un poco ligada a ella. Me tocó venir al mundo, - y que conste que yo elegí la fecha -, otro 8 de septiembre ya lejano , el día de su fiesta.Quiero recordar aquí las pàlabras de mi amiga Lola Calvo de La felguerina a quien saludé drelante de la ermita: "Los de Caliao tenéis mucha suerte con tener una imagen como ésta". A los dos nos gusta mucho. Y eso que los de La Felguerina cuentan con La Virgen de la Salud, de gran predicamento en la zona.

1 comentarios:

MARIA DEL CARMEN CALVO MÁRQUEZ dijo...

Cuántos recuerdos de los relatos de mi padre y mi abuela!!!
Cuánta devoción en aquel amado pueblín!!!
Tuvimos la fortuna de poder rezar a los pies de la Virgen con mi hermana Adriana, cuando viajamos por primera vez a Caleao.
Y ver a la familia de Isolina tan querida por nosotros y tanto que la extrañamos desde que volvió a España. Y con pena por su enfermedad.
Una gran tristeza ante el comentario del incendio de la casa que fue de nuestra familia, la de José Ramón. El abuelo de mi padre Juanín, el de Agueda.
Siempre es grato ver fotos y leer comentarios. Los aliento a seguir en este camino de vincularnos "los asturianos que andamos por el mundo"