A MI AMIGA TRINI

26 de junio de 2012

RECORDANDO A TRINIDAD MARCOS PÉREZ
Pola de Laviana, 26 de junio de 2012
Querida Trini:
Cómo ha pasado el tiempo desde aquel otro fatídico 22 de junio. Tres años ya como quien no quiere la cosa y nosotros aquí esperándote, ¿o eres tú la que nos espera ahí?; echándote de menos, porque la verdad, ni nos acostumbramos a tu ausencia ni has dejado de hacernos falta. Ya puedes ver que no cambiamos gran cosa, que estamos más bien diseñados para recibir que para dar y tu nos habías malacostumbrado con esa generosidad tan tuya como inagotable. Cada vez siento que es más necesario tu equilibrio, tus puentes para acercar posturas, tu capacidad para escuchar, tu talento para abordar los temas y quitarles las aristas, tu cercanía cuando se trataba de llenar el hueco de cada tarde.
Como bien sabes, el año pasado celebramos el 25 aniversario del colegio, de tú colegio, al que a la chita callando supiste dar lo mejor de ti misma educando unas cuantas generaciones, como lo hacías todo: dando sin límites, sin meter ruido; tan celosa de tu intimidad que no querías que nadie supiera ni de tu aliento. Veinticinco años de una obra que sigue teniendo mucho de lo que tú construiste, que encuentro tu presencia vigilante por sus paredes con la misma naturalidad del rocío por las mañanas. Yo pude ser testigo del respeto que te tenían tus alumnos y alumnas. También me cupo comprobar cómo el paso de los años no supuso mengua alguna en el aprecio y consideración que te seguían y siguen teniendo muchos de ellos. Por razones que se nos escapan, no llegamos a trabajar juntos como yo egoistamente había imaginado. Pero en cambio encontré desbrozados los senderos porque ya te habías ocupado tú de ello. Bien sé que no empecé de cero y eso es impagable.
Tres años es mucho tiempo y, en cambio, en lo cotidiano estás tan presente como cuando te esperábamos a la puerta de tu casa para que bajaras a tomar aquel café de las cinco tan ritual que nos obligaba a todos a dejar lo que estábamos haciendo. Eso pasa porque de alguna manera formas parte de nuestra vida y a menudo decimos Trini diría esto, Trini haría lo otro, o a Trini le gustaría lo de más allá.
Seguimos viendo a los tuyos como es natural . También ellos forman parte de nuestra vida y el tiempo va desgastándonos a todos. De todas maneras no me cuesta ningún trabajo ver tu presencia invisible en el escaño del zaguán  de la casa de tu madre en Castrillo, llenando todas las estancias y cómo no,  todas las retinas. Y los dos sabemos  muy bien de lo que hablo.
Por los caminos azules donde sin duda estarás paseando, no dejes ni por un instante de tenernos de tu mano, seguimos necesitando de tus desvelos y si algún día hacemos “una machada” -como dicen en La Cuenca-, no dejes de mostrarnos tu comprensión. Ya ves Trini que no te pedimos nada nuevo, nada a lo que tú no estés acostumbrada.
Y ya me despido. Como siempre, un beso enorme.
Miguel Aladro

0 comentarios: